Afleveringen
-
Qué cosas nos obsesionan Tras casi 90 programas el oyente fiel lo sabrá, pero hemos guardado algunas extra para este programa de estructura libre y alocada para desarrollarlas como se merecen. Algo así como seis programitas en uno. ¿O eran siete u ocho? La verdad es que nos acordamos muy bien, como siempre.
-
No sabemos muy bien qué es la coherencia, nosotros de eso no tenemos, pero en este episodio intentamos desentrañar el misterio de por qué el ultracapitalismo nos parece mal pero somos tan felices en El Corte Inglés de Castellana, por ejemplo, o nos cagamos en esas personas ultracoherentes desde bebés hasta ancianos, que en realidad nos parecen un coñazo. Hablamos de más cosas, seguro, pero como en el caso de todos los demás episodios, lo cierto es que apenas recordamos haberlo grabado.
-
Zijn er afleveringen die ontbreken?
-
¡La espiritualidad! Menudo melón. De repente nos dimos cuenta de que todo tiene que ser trascendental, más grande que uno mismo, la respuesta a la llamada del universo o de ser superior en el que quiera usted creer. Pero todo, o sea, hasta cortarse el pelo o hacer macarrones con chorizo. Y la verdad es que estamos un poco hasta el c*ño. Ojalá volviésemos a ser todos superficiales como antes. Luego seguro que hablamos de otras cosas en este episodio, pero la verdad es que ahora mismo no recordamos nada más de él, ni tan siquiera haberlo grabado.
-
¿Qué es la autenticidad? Nadie lo sabe muy bien, tal vez porque la autenticidad es uno de los conceptos más artificiosos que existen y la propia liviandad de su significado nos mete en una indefinición que lo flipas. En medio de tan profundo debate, Guillermo aprovecha para quejarse de nuevo por ser un escritor de segunda y no recordamos mucho más de este episodio porque apenas recordamos haberlo grabado, si tenemos que ser absolutamente sinceros.
-
Destacar está muy bien... siempre y cuando lo hagas dentro de los límites que marca el sistema y sin incomodar demasiado. Si no, te convertirás en uno de esos topos que reciben mazazos en las ferias, ya te lo advertimos. En este episodio nos preguntamos, como haría Jeanette Winterson, por qué queremos ser felices cuando podríamos ser normales. De la mano de lecturas amigas como Mayte Gómez Molina, Sara Barquinero y Noelia Ramírez, recordaremos que el talento no siempre te salva, a veces solo te señala.
-
Un episodio en el que Beatriz es asaltada por una turba de ofendiditos imaginarios y Guillermo descubre que internet está lleno de gente con mucho tiempo libre para hacer pesas y muy poca comprensión lectora. Entre trolls, linchamientos digitales y traumas varios, intentamos descifrar por qué todo el mundo está tan dispuesto a sentirse atacado, y tan poco dado a entender una broma. La conclusión es que, si todo te ofende, igual no es el mundo, es que deberías quitarte los datos del móvil
-
Un episodio que arranca hablando de casas bonitas, hipotecas y Almodóvar para acabar cuestionando si eso de “hogar” es algo más que manías, traumas y costumbres heredadas. Entre fantasmas inmobiliarios, recuerdos familiares y un poco de teoría cultural, queda claro que tu casa nunca será perfecta… pero tus rarezas la convierten en una casa-casa.
-
Cumplir tus sueños está sobrevalorado. De hecho, puede ser el principio del fin. En este episodio despotricamos con gusto del mantra de “persigue tus sueños”, mientras Morrissey hace lo suyo (cancelar) y nos recuerda que igual lo mejor que te puede pasar es no conseguir lo que quieres. Porque los sueños, en cuanto se cumplen, dejan de ser sueños y pasan a ser problemas: expectativas nuevas, ambiciones peores o, directamente, vacío existencial. Así que quizá no se trata de lograrlos, sino de estirarlos lo máximo posible… como una fantasía cara que nunca termina de pagarse.
-
¿Qué significa realmente morirse? ¿Por qué nos obsesiona tanto la muerte… y qué dice eso de cómo vivimos? En este episodio de Arsénico Caviar, exploramos la muerte no como final, sino como espejo: una fuerza que atraviesa la cultura, la historia y la experiencia personal, y que define nuestra relación con el placer, el deseo y el tiempo. Desde la fascinación por las ruinas de Pompeya hasta el pulso vital de Nápoles, pasando por ciudades fantasma como Prípiat: catástrofe, memoria y belleza.
-
Todo termina. Terminan las amistades, terminan los amores, termina tu vida y un día el sol agotará el hidrógeno de su núcleo, se expandirá y se convertirá en una estrella gigante roja que hará que termine absolutamente todo, incluso el capitalismo. Mientras tanto, es mejor que abracemos los finales y veamos su lado bueno: cuando una cosa se acaba, otra mejor puede empezar.
-
La soberbia, la fanfarronería y la ley del zasca campan a sus anchas en este mundo que nos ha tocado vivir. Frente a la chuleria de puro, copazo e invasión a Groenlandia, en Arsénico Caviar apoyamos el respeto, el decoro y el no tomarse a uno mismo demasiado en serio
-
No, no es ese "entender" en el que usted está pensando, viejo homosexual. Es el otro. Hoy venimos a hablar de esa absurda necesidad de entenderlo todo, de explicar el funcionamiento de cualquier cosa, desde un sentimiento esquinado hasta una película de David Lynch, y acabar así con la magia que habita en los lugares oscuros y la belleza que hay en lo misterioso, lo opaco y desconocido. Esperamos, pues, que hayas entendido de qué va este episodio. No, mejor no lo entiendas. Bueno, nos da igual.
-
¿Arrepentirse? Jamás. El arrepentimiento es una cosa muy conservadora y antigua en la que no creemos. Si la cagas, la cagas. Si la cagas, aprendes. Y si no aprendes, también aprendes porque saber que de algo no has aprendido nada es, probablemente, el aprendizaje más útil que hay. O tal vez nosotros odiamos el arrepentimiento porque, simplemente, sabemos que en breve la volveremos a cagar.
-
Hay cosas que ahí fuera se ven fatal, pero que no son tan malas. Y cosas que ahí fuera se ven muy bien, pero no son tan buenas. La verdad y la mentira son dos buenos ejemplos de esto que os queremos decir. La gente sincera, honesta, aquella que va siempre con LA VERDAD por delante es, por normal general, o completamente gilipollas o carne de reality. Sin embargo, los maquilladores de la realidad, son mentirosillos, aquellos que preferimos exagerar un poquitín los hechos por el bien de una buena historia somos, simplemente, escritores. ¿Quién preferirías ser tú?
-
No nos malinterpretéis, nos sigue encantando la Navidad, lo que detestamos es a la gente. En este episodio, una especie de servicio público antes de que llegue tu cuñado y empiece a bajar la botella de Rioja, exploramos por qué las reuniones con gente que (en principio) nos quiere no siempre son una buena idea. También dejamos a un lado las expectativas, porque lo mejor es ser realista; si algo puede salir mal, saldrá mal.
-
La gente sin ganas de vivir también quita las ganas de vivir. En este episodio, nos revolvemos contra aquellas personas que tienen horchata en las venas, que ni sienten ni padecen, que hablan del tiempo, de la comida que están comiendo o de Stranger Things constantemente. Fijaos, simplemente con esta descripción, ya nos están aburriendo. Personas cáscara, las llamamos: parece una persona, se mueve como una persona, habla como una persona, pero por dentro están vacías. Pásale este capítulo a tu muertopordentro de referencia
-
El deseo mueve nuestras vidas, pero también nos trae muchos problemas. Vivir consumidos por el deseo es muy cinematográfico, pero también agotador. Y en nombre del deseo hacemos cosas impensables, como acostarnos con gente inapropiada o gastarnos el sueldo entero en zapatos. ¿Pero qué es el deseo?, nos preguntas mientras clavas en nuestra pupila tu pupila azul. Pues podríamos decirte solo una cosa en claro sobre ello: que es la productora de Almodóvar, por ejemplo. Pero poco más, no creas.
-
¿Hasta qué punto la estructura es una herramienta y cuándo se convierte en una limitación? En el episodio con el que arranca esta tempora, Beatriz y Guillermo exploran esta pregunta en un capítulo en el que se debaten entre la necesidad de seguir las reglas y la necesidad de romperlas, al tiempo que muestran las costuras de este mismo podcast. Con sus habituales alusiones a la c*** y sus bromas sobre p***, este episodio vuelve a reflejar el espíritu de este programa: divagar durante una hora en la que ninguna de los dos sabe muy bien qué decir. ¿No es esta fórmula una estructura en sí misma?
-
En el último episodio de la temporada apuntamos contra nuestro objetivo favorito: nosotros mismos. Porque para ser dos personas cínicas, criticonas y cascarrabias hay que empezar por el autodesprecio. Pero ojo, ¿puede ser el autodesprecio no solo una fuente de sentido del humor lacerante y desprejuiciado sino un estupendo punto de partida para saber todo lo que no nos gusta de nosotros mismos e intentar cambiarlo? La respuesta es: sí. Porque somos unos h**** de p***, pero siempre tenemos razón.
- Laat meer zien