Afleveringen
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Otro camino
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Estoy buscando una calle alterna,
un camino paralelo,
una vereda que me lleve al mismo lugar
pero que atraviese otra tierra.
Porque no quiero encontrarme contigo.
Pasé mucho tiempo persiguiendo tus huellas
que no existen,
buscándolas en mi mesa,
entre los libros abiertos,
en el tren,
en los objetos pequeños donde uno cree que el amor se queda.
Cada día procuro no contar,
no enumerar minuciosamente las historias
que se siguen escribiendo sin ti.
Pero me sale solo.
Y entonces pienso que hay historias que ya no conoces,
respuestas que ya no te pertenecen,
cosas que ocurrieron en la vida
trámites, noticias, fiestas...
Tuve heridas que sanaron sin ti.
Tuve risas que sonaron sin ti.
Dolores que quemaron sin ti
y que también se fueron sin ti.
A veces hago planes, ordeno la rutina,
y muevo los separadores de todos mis libros
Cambio de página sin darme cuenta.
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— Sártrowski
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¿Es posible actuar con grandeza cuando el ánimo nos empuja hacia la desesperación?
En este episodio especial de Contacto con el Arte, hago una pausa en el análisis de obras externas para explorar la obra más compleja de todas: la propia vida. A través de un ensayo personal e íntimo, reflexiono sobre cómo transitar los momentos de "bruma cioranesca" y tristeza profunda sin perder la dignidad del ser.
Exploramos un concepto provocador: lo artificial no como falsedad, sino como artificio, técnica y disciplina. Analizamos cómo la construcción del carácter se sostiene en una tríada fundamental:
El Deber: La ética que inaugura el movimiento.
El Querer: La adaptación del deseo a través de la repetición.
El Poder: La competencia que nace de la continuidad.
Esta es una lectura sobre cómo convertirnos, deliberada y artificialmente, en aquello que aspiramos ser, hasta que el artificio se vuelva naturaleza. Una invitación a construir la bondad y la fortaleza en la práctica, inspirada en ecos del estoicismo, la filosofía de Job y una reinterpretación humanista de Jane Austen.
Si estás atravesando un momento difícil, o simplemente te interesa la arquitectura del carácter humano, este episodio es para ti.
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Zijn er afleveringen die ontbreken?
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Proyecto Plenitud (III): Amado Nervo
Tercer capítulo.
Sigo leyendo y comentando Plenitud, con el deseo de acompañar con palabras que no exijan, pero que inviten.
Este episodio recorre nuevos fragmentos en los que Nervo reflexiona sobre la vida sencilla, el tiempo y el alma abierta al asombro.
Como siempre, no es una clase.
Es lectura lenta, compartida.
Una conversación silenciosa entre el texto, mi voz y quien quiera escuchar.
—Dorian Sartrowski
Duración: 18 min 23 seg
Formato: Lectura comentada
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Proyecto Plenitud (II): Amado Nervo
En este segundo episodio continúo la lectura de Plenitud, de Amado Nervo.
Poco a poco, verso a verso, intento detenerme en lo que el texto sugiere, en lo que conmueve y en lo que invita a ser pensado con calma.
Este espacio sigue sin ser una clase ni una interpretación definitiva.
Es una pausa para leer con atención, escuchar con el cuerpo y dejar que las palabras, si quieren, se acomoden adentro.
—Dorian Sartrowski
Duración: 19 min 30 seg
Formato: Lectura comentada
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Proyecto Plenitud: Amado Nervo
Primer episodio.
Leí en voz alta los primeros fragmentos de Plenitud de Amado Nervo.
Me detuve a comentar lo que me pareció bello, lo que me tocó, lo que me hizo pensar.
No es una clase, tampoco una recitación.
Es un intento de compartir la calma que a veces aparece cuando uno se encuentra con una buena página.
—Dorian Sartrowski -
Y, desgraciadamente,
el dolor crece en el mundo a cada rato,
crece a treinta minutos por segundo, paso a paso,
y la naturaleza del dolor, es el dolor dos veces
y la condición del martirio, carnívora, voraz,
es el dolor dos veces
y la función de la yerba purísima, el dolor
dos veces
y el bien de ser, dolernos doblemente.
Jamás, hombres humanos,
hubo tanto dolor en el pecho, en la solapa, en la cartera,
en el vaso, en la carnicería, en la aritmética!
Jamás tanto cariño doloroso,
jamás tanta cerca arremetió lo lejos,
jamás el fuego nunca
jugó mejor su rol de frío muerto!
Jamás, señor ministro de salud, fue la salud
más mortal
y la migraña extrajo tanta frente de la frente!
Y el mueble tuvo en su cajón, dolor,
el corazón, en su cajón, dolor,
la lagartija, en su cajón, dolor.
Crece la desdicha, hermanos hombres,
más pronto que la máquina, a diez máquinas, y crece
con la res de Rosseau, con nuestras barbas;
crece el mal por razones que ignoramos
y es una inundación con propios líquidos,
con propio barro y propia nube sólida!
Invierte el sufrimiento posiciones, da función
en que el humor acuoso es vertical
al pavimento,
el ojo es visto y esta oreja oída,
y esta oreja da nueve campanadas a la hora
del rayo, y nueve carcajadas
a la hora del trigo, y nueve sones hembras
a la hora del llanto, y nueve cánticos
a la hora del hambre y nueve truenos
y nueve látigos, menos un grito.
El dolor nos agarra, hermanos hombres,
por detrás, de perfil,
y nos aloca en los cinemas,
nos clava en los gramófonos,
nos desclava en los lechos, cae perpendicularmente
a nuestros boletos, a nuestras cartas;
y es muy grave sufrir, puede uno orar…
Pues de resultas
del dolor, hay algunos
que nacen, otros crecen, otros mueren,
y otros que nacen y no mueren, otros
que sin haber nacido, mueren, y otros
que no nacen ni mueren (son los más).
Y también de resultas
del sufrimiento, estoy triste
hasta la cabeza, y más triste hasta el tobillo,
de ver al pan, crucificado, al nabo,
ensangrentado,
llorando, a la cebolla,
al cereal, en general, harina,
a la sal, hecha polvo, al agua, huyendo,
al vino, un ecce-homo,
tan pálida a la nieve, al sol tan ardido!
¡Cómo, hermanos humanos,
no deciros que ya no puedo y
ya no puedo con tanto cajón,
tanto minuto, tanta
lagartija y tanta
inversión, tanto lejos y tanta sed de sed!
Señor Ministro de Salud: ¿qué hacer?
¡Ah! desgraciadamente, hombre humanos,
hay, hermanos, muchísimo que hacer.
3 de noviembre de 1937
César Vallejo -
Lo mejor en nuestras filas.
Si no puedes ser pino de la cumbre,
sé la mata del valle, la más linda
de las matas que van junto al arroyo;
Sé el arbusto, si el árbol está arriba.
Si no llegas a arbusto, sé la hierba
que al camino feliz y humilde vista:
De no ser almizcleña, sé la atocha
que entre todas el lago más estima.
Tripulantes, si no los capitanes,
que un lugar siempre guardamos en la vida;
Hay que hacer cosas grandes y pequeñas,
pero siempre ha de hacerse la más chica.
De no ser camino, sé el sendero;
Si no sol, sé la estrella que titila;
no busquemos tamaño en la pelea,
SINO SER LO MEJOR EN NUESTRAS FILAS.
-Douglas Malloch -
EL MUCHACHO INDEFENSO
Un transeúnte preguntó a un muchacho que lloraba amargamente cuál era la causa de su congoja.
—Había reunido dos monedas para ir al cine —dijo el interrogado—, pero se me ha acercado un chico y me quitó una —y señaló a un chiquillo que estaba a cierta distancia.
—¿Y no pediste ayuda? —preguntó el hombre.
—Claro que sí —replicó el muchacho, sollozando con más fuerza.
—¿Y nadie te oyó? —siguió preguntando el hombre, al tiempo que lo acariciaba tiernamente.
—No —gimió el niño.
—¿Y no puedes gritar más fuerte? —preguntó el hombre.
—No —replicó el chico, mirándolo con ojos esperanzados, pues el hombre sonrió.
—Entonces, dame la que te queda —dijo el hombre, y quitándole la última moneda de la mano, prosiguió despreocupadamente su camino.
Bertolt Brecht -
En este episodio comparto contigo un texto de mi autoría. ¡Espero que te guste!
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Los NADIES, de Eduardo Galeano.
Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy,
ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos,
rejodidos:
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones,
sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos,
sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies,
que cuestan menos
que la bala que los mata. -
Responso por un poeta descuartizado
Claro está que murió —como deben morir los poetas, maldiciendo,
blasfemando, mentando madres,
viendo apariciones, cobijado por las pesadillas.
Claro que así murió y su muerte resuena en las malditas
habitaciones donde perros, orgías, vino griego, prostitutitas
francesas, donceles y príncipes se rinden
y le besan los benditos pies,
porque todo en él era bendito como el mármol de La Piedad
y el agua de los lagos, el agua de los ríos y los ríos de alcohol
bebidos a pleno pulmón,
así deben beber los poetas: Hasta lo infinito, hasta la negra noche
y las agrias albas
y las ceremonias civiles y las plumas heridas del artículo a que te
obligan,
la crónica que nunca hubieras querido escribir
y los poemas rubíes, los poemas diamantes, los poemas obsidiana,
los poemas huesolabrado, los poemas floridos, los poemas toros,
los poemas posesión, los poemas rubenes, los poemas daríos, los
poemas madres, los poemas padres, tus poemas...
Y así le besaban los pies, la planta del pie que recorrió los cielos y
tropezó mil y un infiernos
al sonido siringa de los ángeles locos y los demonios trasegando
absintio (El chorro de agua de Verlaine estaba mudo), ante
el azoro y la soberbia, estupidez de los cónsules y los dictadores,
la chirlería envidiosa y la espesa idiotez de las gallinas
municipales.
Maldiciendo, claro, porque en la agonía estaba en su derecho y
porque qué jodidos (¡Jure, jodido!,
dijo Rubén al niño triste que oyó su testamento), ¿por qué no
morir de alcoholes de todo el mundo, si todo el mundo es
alcohol y la llama lírica es la mirada de un niño con la cara
de un lirio?
Resollaba y gemía como un coloso crisoelefantino
hecho de luces y tinieblas, pulido por el aire de los Andes, la neblina
de los puertos, el ahogo de Nueva York, la palabra española,
el duelo de Machado, Europa sin su pan.
Rugía impuramente como deben rugir todos los poetas que mueren
(¡Qué horror, mi cuerpo destrozado!)
y los médicos: Aquí hay pus, aquí hay pus —y nunca le hallaron
nada sino dolor en la piel
limpios los riñones heroicos, limpio el hígado, limpio y soberbio el
corazón
y limpiamente formidable el cerebro que nunca se detuvo, como un
sol escarlata, como un sol de
esmeraldas, como la mansión de los dioses, como el penacho de un
emperador azteca, de un emperador inca, de un guerrero laíno;
cerebro de un amante embriagado a la orilla de un dulcísimo cuerpo,
ay, de mieles y nardos
su peso: mil ochocientos cincuenta gramos: tonelaje de poeta divino,
anchura de navío,
el cerebro donde estallaron los veintiún cañonazos de la fortaleza de
Acosasco
y que luego...
Claramente, turbiamente hablando, hubo necesidad de destrozarlo,
enteramente destazarlo como a una fiera selvática, como al
toro americano
porque fue mucho hombre, mucho poeta, mucho vida, muchísimo
universo
necesariamente sus vísceras tenían que ser universales, polvo a los
cuatro vientos, circunvoluciones repletas de piedad, henchidas
de amor y de ternura.
Aquí el hígado y allá los riñones.
¡Dame el corazón de Rubén! Y el cerebro peleado, de garra en garra
como un puñado de perlas.
Aquel cerebro (¡ salud!) que contó hechicerías y fue sacado a la
luz antes del alba
y por él disputaron y por él hubo sangre en las calles y la policía
dijo, chilló, bramó:
¡A la cárcel! Y el cerebro de Rubén Darío —mil ochocientos
cincuenta gramos— fue a dar a la cárcel
y fue el primer cerebro encarcelado, el primer cerebro entre rejas,
el primer cerebro en una celda+
+Texto completo en la publicación de Facebook @Contacto con el ARTE. -
JORGE LUIS BORGES
Poema de los dones
Nadie rebaje a lágrima o reproche
esta declaración de la maestría
de Dios, que con magnífica ironía
me dio a la vez los libros y la noche.
De esta ciudad de libros hizo dueños
a unos ojos sin luz, que sólo pueden
leer en las bibliotecas de los sueños
los insensatos párrafos que ceden
las albas a su afán. En vano el día
les prodiga sus libros infinitos,
arduos como los arduos manuscritos
que perecieron en Alejandría.
De hambre y de sed (narra una historia griega)
muere un rey entre fuentes y jardines;
yo fatigo sin rumbo los confines
de esa alta y honda biblioteca ciega.
Enciclopedias, atlas, el Oriente
y el Occidente, siglos, dinastías,
símbolos, cosmos y cosmogonías
brindan los muros, pero inútilmente.
Lento en mi sombra, la penumbra hueca
exploro con el báculo indeciso,
yo, que me figuraba el Paraíso
bajo la especie de una biblioteca.
Algo, que ciertamente no se nombra
con la palabra azar, rige estas cosas;
otro ya recibió en otras borrosas
tardes los muchos libros y la sombra.
Al errar por las lentas galerías
suelo sentir con vago horror sagrado
que soy el otro, el muerto, que habrá dado
los mismos pasos en los mismos días.
¿Cuál de los dos escribe este poema
de un yo plural y de una sola sombra?
¿Qué importa la palabra que me nombra
si es indiviso y uno el anatema?
Groussac o Borges, miro este querido
mundo que se deforma y que se apaga
en una pálida ceniza vaga
que se parece al sueño y al olvido. -
"Ya no."
Ya no será
ya no
no viviremos juntos
no criaré a tu hijo
no coseré tu ropa
no te tendré de noche
no te besaré al irme
nunca sabrás quién fui
por qué me amaron otros.
No llegaré a saber
por qué ni cómo nunca
ni si era de verdad
lo que dijiste que era
ni quién fuiste
ni qué fui para ti
ni cómo hubiera sido
vivir juntos
querernos
esperarnos
estar.
Ya no soy más que yo
para siempre y tú
ya
no serás para mí
más que tú. Ya no estás
en un día futuro
no sabré dónde vives
con quién
ni si te acuerdas.
No me abrazarás nunca
como esa noche
nunca.
No volveré a tocarte.
No te veré morir.
Idea Vilariño (1920-2009) Profesora universitaria Uruguaya, compositora, traductora, crítica literaria y, sobre todo, poeta. -
ANSINA TI QUIERO
Ansina ti quero
y pos este cariño se dilató,
pero yo lo vide primero que tú,
no hay naiden en el pueblo
que me haiga hecho sentir lo mesmo.
Ansina va la cosa,
ayer te truje munchas flores,
de la orilla del río...
tú me dijites hace muncho tiempo
que son las que te gustan bien harto.
ayer cuando las recivites vide en tus ojos
el brillo de la luna,,,
así como se mira en la noche ,
cuando voy de regreso al jacal,
y naiden me acompaña...
pero aquí mero en mi pensamiento,
tú andas conmigo.
Ansina te quiero,
como la mañana cuando se asoma el sol,
como la llovizna que moja la tierra,
como el campo que me gusta ver todo el día...
como la muina que tengo si no te miro.
Dizque así es el cariño
un poco rejego...
y se dilata en llegar,
pero tengo harta calma,
yo lo vide llegar primero...
pero tú ya lo vites en mis ojos.
-Daniel Escorza Rodríguez, investigador y académico del INAH, México. -
En este episodio comparto contigo un cuento maravilloso de Cristina Peri Rossi, escritora Uruguaya.
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En este episodio comparto contigo una visión motivante, una invitación a no darnos por vencidos, ¡Que nadie nos detenga!
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En este episodio comparto contigo un pequeño poema (oración??) De San Francisco de Asís. Muy interesante, ¡Ojalá que lo disfrutes!
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Comparto contigo un brevísimo texto, un divagar entre la expectativa y la desgana.
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En este episodio comparto contigo un pequeño fragmento de mi película favorita.
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En este episodio comparto contigo algunas consideraciones sobre el proceso creativo y la importancia del arte. También tengo para ti un texto de Garcia Lorca.
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