Afleveringen
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PADRE JOHN KENNY
Mateo 5, 38–42
Jesús dijo:
“Han oído que se dijo:
‘Ojo por ojo y diente por diente.’Pero yo les digo:
no hagan frente al que les agravia.Al contrario,
si alguien te golpea en la mejilla derecha,
preséntale también la otra.Al que quiera llevarte a juicio para quitarte la túnica,
déjale también el manto.Y si alguien te obliga a caminar una milla,
ve con él dos.Da al que te pida,
y no vuelvas la espalda al que quiere pedirte prestado.” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 9, 36 – 10, 8
Al ver a las multitudes, Jesús se compadecía de ellas,
porque estaban cansadas y abatidas,
como ovejas que no tienen pastor.Entonces dijo a sus discípulos:
“La mies es mucha
y los trabajadores pocos.
Rueguen, por tanto, al dueño de la mies
que envíe trabajadores a su campo.”Después llamó a sus doce discípulos
y les dio autoridad sobre los espíritus impuros
y para sanar toda enfermedad y dolencia.Estos son los nombres de los doce apóstoles:
Simón, llamado Pedro; Andrés, su hermano;
Santiago y Juan, hijos de Zebedeo;
Felipe y Bartolomé;
Tomás y Mateo;
Santiago, hijo de Alfeo, y Tadeo;
Simón el Cananeo y Judas Iscariote.A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
“Vayan más bien a las ovejas perdidas de la casa de Israel.
Por el camino proclamen que el Reino de los cielos está cerca.
Curen enfermos, resuciten muertos, limpien leprosos, expulsen demonios.
Gratis lo recibieron;
denlo gratis.” -
Zijn er afleveringen die ontbreken?
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PADRE JOHN KENNY
Lucas 2, 41–51
Los padres de Jesús iban cada año a Jerusalén para la fiesta de la Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron según la costumbre.
Terminada la fiesta, regresaron, pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén sin que sus padres lo supieran.Pensando que iba en la caravana, caminaron un día entero;
después lo buscaron entre familiares y conocidos, pero no lo encontraron.Entonces regresaron a Jerusalén buscándolo.
Al cabo de tres días, lo encontraron en el Templo,
sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas.Todos los que lo oían quedaban admirados de su inteligencia y de sus respuestas.
Al verlo, sus padres se sorprendieron, y su madre le dijo:
“Hijo, ¿por qué nos has hecho esto?
Tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia.”Él les respondió:
“¿Por qué me buscaban?
¿No sabían que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?”Pero ellos no comprendieron lo que les decía.
Jesús bajó con ellos a Nazaret
y les estaba sujeto.Su madre conservaba todas estas cosas en su corazón.
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PADRE GUSTAVO GODINEZ
Mateo 11, 25–30
En aquel tiempo, Jesús dijo:
“Te alabo, Padre,
Señor del cielo y de la tierra,
porque has ocultado estas cosas
a los sabios y entendidos,
y las has revelado a los pequeños.Sí, Padre,
porque así te ha parecido bien.Todo me ha sido entregado por mi Padre.
Nadie conoce al Hijo sino el Padre,
ni nadie conoce al Padre sino el Hijo
y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.Vengan a mí
todos los que están cansados y agobiados,
y yo los haré descansar.Tomen mi yugo sobre ustedes
y aprendan de mí,
que soy manso y humilde de corazón,
y encontrarán descanso para sus almas.Porque mi yugo es suave
y mi carga ligera.” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 5, 20–26
Jesús dijo:
“Si su justicia no es mayor
que la de los escribas y fariseos,
no entrarán en el Reino de los cielos.Han oído que se dijo a los antiguos:
‘No matarás’;
y el que mate será llevado a juicio.Pero yo les digo:
todo el que se enoje contra su hermano
será llevado a juicio.Y quien insulte a su hermano
será responsable.Por eso,
si al presentar tu ofrenda en el altar
recuerdas que tu hermano tiene algo contra ti,
deja ahí tu ofrenda ante el altar,
ve primero a reconciliarte con tu hermano
y luego vuelve a presentar tu ofrenda.Ponte de acuerdo pronto con tu adversario
mientras vas con él por el camino,
no sea que termine entregándote al juez.” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 5, 17–19
Jesús dijo:
“No piensen que he venido
a abolir la Ley o los Profetas.No he venido a abolir,
sino a dar plenitud.Porque en verdad les digo:
antes pasarán el cielo y la tierra
que deje de cumplirse
una sola letra o una tilde de la Ley.Por eso,
quien quebrante uno de estos mandamientos más pequeños
y enseñe a otros a hacer lo mismo,
será considerado el más pequeño en el Reino de los cielos.Pero quien los cumpla
y los enseñe,
será grande en el Reino de los cielos.” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 5, 13–16
Jesús dijo a sus discípulos:
“Ustedes son la sal de la tierra.
Pero si la sal pierde su sabor,
¿con qué se le devolverá el sabor?
Ya no sirve para nada,
sino para ser tirada y pisada por la gente.Ustedes son la luz del mundo.
No puede ocultarse una ciudad construida sobre un monte.
Ni se enciende una lámpara para ponerla debajo de una mesa,
sino sobre el candelero,
para que alumbre a todos los de la casa.Así debe brillar la luz de ustedes delante de los hombres,
para que vean sus buenas obras
y glorifiquen al Padre que está en el cielo.” -
PADRE JOHN KENNY
Mateo 5, 1–12
Al ver a la multitud, Jesús subió al monte;
se sentó, y sus discípulos se acercaron a Él.Entonces comenzó a enseñarles diciendo:
“Felices los pobres de espíritu,
porque de ellos es el Reino de los cielos.Felices los que lloran,
porque serán consolados.Felices los humildes,
porque heredarán la tierra.Felices los que tienen hambre y sed de justicia,
porque serán saciados.Felices los misericordiosos,
porque alcanzarán misericordia.Felices los limpios de corazón,
porque verán a Dios.Felices los que trabajan por la paz,
porque serán llamados hijos de Dios.Felices los perseguidos por causa de la justicia,
porque de ellos es el Reino de los cielos.Felices ustedes cuando los insulten, los persigan
y digan falsamente toda clase de mal contra ustedes por mi causa.Alégrense y llénense de gozo,
porque su recompensa será grande en el cielo.” -
PADRE GUSTAVO GODINEZ
Juan 6, 51–58
Jesús dijo:
“Yo soy el pan vivo bajado del cielo.
El que coma de este pan vivirá para siempre;
y el pan que yo daré
es mi carne para la vida del mundo.”Los judíos discutían entre ellos diciendo:
“¿Cómo puede este darnos a comer su carne?”
Jesús les respondió:
“En verdad, en verdad les digo:
si no comen la carne del Hijo del Hombre
y no beben su sangre,
no tienen vida en ustedes.El que come mi carne
y bebe mi sangre
tiene vida eterna,
y yo lo resucitaré en el último día.Porque mi carne es verdadera comida
y mi sangre verdadera bebida.El que come mi carne
y bebe mi sangre
permanece en mí
y yo en él.Así como el Padre, que vive, me envió
y yo vivo por el Padre,
también el que me come
vivirá por mí.Este es el pan bajado del cielo;
no como el que comieron sus padres, y murieron.
El que come este pan
vivirá para siempre.” -
PADRE JOHN KENNY
Marcos 12, 38–44
Jesús enseñaba diciendo:
“Cuídense de los escribas,
a quienes les gusta pasearse con largas vestiduras,
recibir saludos en las plazas,
ocupar los primeros asientos en las sinagogas
y los mejores lugares en los banquetes.Devorán los bienes de las viudas
y aparentan hacer largas oraciones.
Ellos recibirán una condena más severa.”Después, Jesús se sentó frente al lugar de las ofrendas
y observaba cómo la gente echaba dinero en el tesoro.
Muchos ricos daban en abundancia.Llegó una viuda pobre
y echó dos pequeñas monedas,
todo lo que tenía para vivir.Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo:
“En verdad les digo
que esta viuda pobre ha dado más que todos los demás.Porque todos dieron de lo que les sobraba;
pero ella, desde su pobreza,
dio todo lo que tenía,
todo su sustento.” -
PADRE JOHN KENNY
Marcos 12, 35–37
Mientras enseñaba en el Templo, Jesús dijo:
“¿Cómo dicen los escribas
que el Mesías es hijo de David?David mismo, movido por el Espíritu Santo, dijo:
‘Dijo el Señor a mi Señor:
siéntate a mi derecha
hasta que ponga a tus enemigos
debajo de tus pies.’Si David mismo lo llama ‘Señor’,
¿cómo puede ser solamente su hijo?”Y la multitud lo escuchaba con gusto.
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PADRE JOHN KENNY
Marcos 12, 28–34
Un escriba se acercó a Jesús
y, viendo que les había respondido bien a los demás, le preguntó:“¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?”
Jesús respondió:
“El primero es:
‘Escucha, Israel:
el Señor nuestro Dios es el único Señor;
amarás al Señor tu Dios
con todo tu corazón,
con toda tu alma,
con toda tu mente
y con todas tus fuerzas.’Y el segundo es:
‘Amarás a tu prójimo como a ti mismo.’
No hay mandamiento mayor que estos.”
El escriba le dijo:
“Muy bien, Maestro.
Tienes razón al decir que Dios es uno
y que no hay otro fuera de Él;
y amarlo con todo el corazón, con toda la inteligencia y con todas las fuerzas,
y amar al prójimo como a uno mismo,
vale más que todos los holocaustos y sacrificios.”Jesús, viendo que había respondido sabiamente, le dijo:
“No estás lejos del Reino de Dios.”
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.
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PADRE JOHN KENNY
Marcos 12, 18–27
Se acercaron a Jesús unos saduceos,
que dicen que no hay resurrección,
y le preguntaron:“Maestro, Moisés nos dejó escrito:
si el hermano de alguien muere dejando esposa y sin hijos,
su hermano debe casarse con la viuda
para darle descendencia.Había siete hermanos.
El primero se casó y murió sin hijos.
El segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos.
Lo mismo el tercero.
Y ninguno de los siete dejó descendencia.
Después de todos, murió también la mujer.En la resurrección, cuando resuciten,
¿de cuál de ellos será esposa?
Porque los siete la tuvieron como mujer.”Jesús les respondió:
“Están equivocados,
porque no conocen ni las Escrituras ni el poder de Dios.Cuando resuciten de entre los muertos,
ni los hombres tomarán esposa
ni las mujeres marido,
sino que serán como los ángeles en el cielo.Y acerca de que los muertos resucitan,
¿no han leído en el libro de Moisés,
en el pasaje de la zarza,
cómo Dios le dijo:‘Yo soy el Dios de Abraham,
el Dios de Isaac
y el Dios de Jacob’?No es Dios de muertos,
sino de vivos.
Están muy equivocados.” -
PADRE GUSTAVO GODINEZ
Marcos 12, 13–17
Enviaron a algunos fariseos y partidarios de Herodes
para sorprender a Jesús en alguna palabra.Llegaron y le dijeron:
“Maestro, sabemos que eres sincero
y que no te importa quedar bien con nadie,
porque no te fijas en apariencias,
sino que enseñas el camino de Dios con verdad.¿Es lícito pagar impuesto al César o no?
¿Debemos pagar o no?”Pero Jesús, conociendo su hipocresía, les dijo:
“¿Por qué me ponen a prueba?
Tráiganme una moneda para verla.”Se la llevaron, y Él les preguntó:
“¿De quién es esta imagen y esta inscripción?”
Le respondieron:
“Del César.”
Entonces Jesús les dijo:
“Den al César lo que es del César
y a Dios lo que es de Dios.”Y quedaron admirados de Él.
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PADRE JOHN KENNY
Marcos 12, 1–12
Jesús comenzó a hablarles en parábolas:
“Un hombre plantó una viña,
la rodeó con una cerca,
cavó un lagar, construyó una torre
y la arrendó a unos viñadores;
después se fue de viaje.A su tiempo, envió un servidor
para recibir de los viñadores
su parte de los frutos de la viña.Pero ellos lo golpearon
y lo enviaron con las manos vacías.Volvió a enviarles otro servidor;
a este lo hirieron en la cabeza y lo insultaron.Envió a otro, y lo mataron.
Y a muchos más:
a unos los golpearon
y a otros los mataron.Todavía le quedaba uno:
su hijo amado.Finalmente lo envió a ellos, pensando:
‘Respetarán a mi hijo.’Pero aquellos viñadores se dijeron:
‘Este es el heredero.
Vamos a matarlo
y la herencia será nuestra.’Entonces lo agarraron, lo mataron
y lo arrojaron fuera de la viña.¿Qué hará el dueño de la viña?
Vendrá, acabará con los viñadores
y entregará la viña a otros.¿No han leído esta Escritura?:
‘La piedra que rechazaron los constructores
ha llegado a ser la piedra angular;
esto es obra del Señor
y es admirable a nuestros ojos.’”Ellos comprendieron que Jesús había dicho la parábola por ellos;
querían arrestarlo,
pero tuvieron miedo de la multitud.
Y dejándolo, se fueron. -
PADRE DIEGO PAEZ
Juan 3, 16–18
Jesús dijo:
“Porque tanto amó Dios al mundo,
que entregó a su Hijo único,
para que todo el que crea en Él
no perezca,
sino que tenga vida eterna.Porque Dios no envió a su Hijo al mundo
para condenar al mundo,
sino para que el mundo se salve por Él.El que cree en Él no es condenado;
pero el que no cree
ya está condenado,
porque no ha creído
en el nombre del Hijo único de Dios.” -
PADRE LUCAS TENIER MACHADO
Marcos 11, 27–33
Llegaron de nuevo a Jerusalén.
Mientras Jesús caminaba por el Templo,
se acercaron los jefes de los sacerdotes, los escribas y los ancianos,
y le dijeron:“¿Con qué autoridad haces estas cosas?
¿Quién te ha dado esa autoridad?”Jesús les respondió:
“Les voy a hacer una pregunta;
si me contestan, les diré con qué autoridad hago esto.El bautismo de Juan,
¿venía del cielo o de los hombres?
Respóndanme.”Ellos discutían entre sí:
“Si decimos ‘del cielo’, dirá: ‘¿Por qué no le creyeron?’
Y si decimos ‘de los hombres’…”Pero tenían miedo de la gente,
porque todos consideraban que Juan era realmente un profeta.Así que respondieron a Jesús:
“No sabemos.”
Entonces Jesús les dijo:
“Pues yo tampoco les digo
con qué autoridad hago estas cosas.” -
PADRE JESUS MORA
Marcos 11, 11–26
Jesús entró en Jerusalén y fue al Templo;
observó todo, y como ya era tarde, salió hacia Betania con los Doce.Al día siguiente, saliendo de Betania, tuvo hambre.
Vio de lejos una higuera con hojas y fue a ver si encontraba algo;
pero no encontró más que hojas, porque no era tiempo de higos.
Entonces le dijo:“Que nadie vuelva a comer fruto de ti.”
Y sus discípulos lo oyeron.
Llegaron a Jerusalén, y entrando en el Templo,
comenzó a expulsar a los que vendían y compraban allí;
volcó las mesas de los cambistas y los puestos de los que vendían palomas,
y no permitía que nadie transportara cosas por el Templo.Y les enseñaba diciendo:
“¿No está escrito:
‘Mi casa será llamada casa de oración para todas las naciones’?
Pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones.”Los jefes de los sacerdotes y los escribas buscaban cómo eliminarlo,
porque le tenían miedo, ya que toda la gente estaba impactada por su enseñanza.Al caer la tarde, salieron de la ciudad.
A la mañana siguiente, al pasar, vieron la higuera seca desde la raíz.
Pedro, recordando, le dijo:“Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.”
Jesús les respondió:
“Tengan fe en Dios.
En verdad les digo:
si uno dice a este monte:
‘Quítate y arrójate al mar’,
sin dudar en su corazón,
sino creyendo que sucederá lo que dice,
le será concedido.Por eso les digo:
todo lo que pidan en la oración,
crean que ya lo han recibido,
y lo obtendrán.Y cuando se pongan a orar,
si tienen algo contra alguien, perdonen,
para que también su Padre que está en el cielo
les perdone sus ofensas.” -
PADRE GUSTAVO GODINEZ
Marcos 10, 46–52
Llegaron a Jericó.
Y cuando Jesús salía con sus discípulos y mucha gente,
un mendigo ciego, Bartimeo (hijo de Timeo),
estaba sentado junto al camino.Al oír que era Jesús de Nazaret, comenzó a gritar:
“¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí!”
Muchos lo reprendían para que se callara,
pero él gritaba más fuerte:“¡Hijo de David, ten compasión de mí!”
Jesús se detuvo y dijo:
“Llámenlo.”
Llamaron al ciego:
“Ánimo, levántate, te llama.”
Él arrojó su manto,
dio un salto
y fue hacia Jesús.Jesús le preguntó:
“¿Qué quieres que haga por ti?”
El ciego respondió:
“Maestro, que pueda ver.”
Jesús le dijo:
“Vete, tu fe te ha salvado.”
Al instante recobró la vista
y lo seguía por el camino. -
PADRE JOHN KENNY
Marcos 10, 32–45
Iban de camino subiendo a Jerusalén,
y Jesús iba delante de ellos.
Los discípulos estaban desconcertados
y los que lo seguían tenían miedo.Entonces tomó aparte a los Doce
y comenzó a decirles lo que iba a suceder:“Vamos a Jerusalén,
y el Hijo del Hombre será entregado
a los jefes de los sacerdotes y a los escribas;
lo condenarán a muerte
y lo entregarán a los paganos;
se burlarán de Él, le escupirán, lo azotarán y lo matarán,
y a los tres días resucitará.”Se le acercaron Santiago y Juan, hijos de Zebedeo, y le dijeron:
“Maestro, queremos que hagas por nosotros lo que te pidamos.”
Él les dijo:
“¿Qué quieren que haga por ustedes?”
Le respondieron:
“Concédenos sentarnos uno a tu derecha
y otro a tu izquierda en tu gloria.”Jesús les dijo:
“No saben lo que piden.
¿Pueden beber el cáliz que yo voy a beber
o ser bautizados con el bautismo con que yo voy a ser bautizado?”Ellos dijeron:
“Podemos.”
Jesús les respondió:
“El cáliz que yo voy a beber lo beberán,
y el bautismo con que yo voy a ser bautizado lo recibirán;
pero sentarse a mi derecha o a mi izquierda
no me toca concederlo,
sino que es para quienes está preparado.”Cuando los otros diez oyeron esto,
se indignaron contra Santiago y Juan.Jesús los llamó y les dijo:
“Saben que los que son considerados jefes de las naciones
las dominan,
y los grandes las oprimen.Pero entre ustedes no debe ser así.
Al contrario,
el que quiera ser grande entre ustedes
que sea su servidor;
y el que quiera ser el primero
que sea esclavo de todos.Porque el Hijo del Hombre
no vino a ser servido,
sino a servir
y a dar su vida en rescate por muchos.” - Laat meer zien