Afleveringen
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«Clama a mí, y yo te responderé; te daré a conocer cosas grandes y maravillosas que tú no conoces»
(Jeremías 33:3)¿A quién acudes cuando necesitas ayuda, cuando necesitas respuesta a una pregunta importante? ¿Le preguntas primero a Dios?
Muchos creyentes no lo hacen. Se la pasan retorciéndose las manos y hablando uno con el otro todo el día. Le preguntan al pastor, a los amigos o al cónyuge. Pero ¿le preguntan a Dios? No.
No cometas ese error.
Mejor sigue el ejemplo del rey David. En 1 Crónicas 14, la Biblia nos dice que él estaba a punto de entrar en batalla contra los poderosos filisteos que habían salido contra él. La nación filistea había sido enemiga de Israel por años. David quizás pudo suponer que Dios le diría que fuera a la batalla contra ellos. Pero él no se puso a adivinar «Entonces David consultó a Dios, y le dijo: «¿Debo atacar a los filisteos? ¿Los entregarás en mi mano?» Y el Señor le dijo: «Atácalos, que yo los entregaré en tus manos.» (Versículo 10).
No dependas de las suposiciones. Cuando te enfrentes a un problema, busca al Señor por medio de la Palabra y de la oración, y pregúntale cuál es la solución. No importa cuántos pasajes bíblicos aprendas, no importa lo mucho que entiendas quién eres en Jesucristo, nunca estarás exento de buscar a Dios.
Preséntate ante el Señor y descubre exactamente lo que Él quiere que hagas. No decidas por ti mismo para luego pedirle a Dios que bendiga tus planes. Ve a Él y dile: “Señor, ¿cuáles son Tus planes?” Sus planes ya están bendecidos, y si los sigues, tu victoria está garantizada.
Lectura bíblica: 1 Crónicas 14:8-17© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Pero Dios, cuya misericordia es abundante, por el gran amor con que nos amó, nos dio vida junto con Cristo, aun cuando estábamos muertos en nuestros pecados… y también junto con él nos resucitó, y asimismo nos sentó al lado de Cristo Jesús en los lugares celestiales»
(Efesios 2:4-6)Dios nos ha resucitado para que nos sentemos en los lugares celestiales con ¡Cristo Jesús! Eso es lo que dice la Palabra de Dios. Muy pocos nos hemos atrevido a creer esto de todo corazón. Hemos exaltado a Jesús. Lo hemos exaltado, ¡y con razón! Pero también hemos menospreciado, inconscientemente, lo que Él hizo porque no le hemos permitido que nos dé nuestro lugar a Su lado. Ése fue el propósito de Dios en el Calvario: que ocupáramos un lugar al lado de Jesús, y que nos convirtiéramos en lo que Él ya era.
Jesús no necesitaba ser exaltado. Él ya había sido exaltado antes de venir al mundo. Él ya era uno con el Padre. Jesús no necesitaba obtener autoridad sobre el diablo porque nunca la había perdido.
Jesús se vistió con un cuerpo físico para poder venir al mundo como hombre y ejercer autoridad sobre el pecado, la enfermedad, los demonios, el temor, la pobreza y todas las otras maldiciones que vinieron cuando la ley de la muerte entró en el mundo. Él lo hizo. Él triunfó, y Jesús dominó todo en el mundo intelectual y en el mundo físico. Antes de ascender, Él dijo: «Toda autoridad me ha sido dada en el cielo y en la tierra.» (Mateo 28:18), y luego nos otorgó esa autoridad al darnos Su nombre.
Nosotros somos la razón por la cual Jesús vino al mundo a morir y a resucitar. Él no lo hizo para Sí mismo, sino para que ocupáramos nuestro lugar a Su lado, a fin de que pudiéramos llevar Su nombre y ejercer Su autoridad en la Tierra. Él lo hizo para que pudiéramos estar delante de Dios y ser para Él todo lo que Jesús es.
Cuando naciste de nuevo, fuiste hecho ¡la justicia de Dios en Cristo! Por lo tanto, como creyente nacido de nuevo, atrévete a recibir este mensaje, a meditar en él y a ponerlo en práctica. ¡Vamos, atrévete a ocupar tu lugar!
Lectura bíblica: Efesios 2:1-13© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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Zijn er afleveringen die ontbreken?
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«…Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas se aparten de ti y de tus casas…»
(Éxodo 8:9)¿Alguna vez has tenido que lidiar con uno de esos problemas que por nada del mundo desaparecen y es inmune a todas las soluciones? Le haces frente desde todos los ángulos y aplicas todos los métodos, pero en lugar de desaparecer más bien se agrandan, se multiplican y quedan fuera de control por completo.
La Biblia nos dice que Faraón enfrentó esa clase de problema hace miles de años. Faraón tuvo una disputa muy fuerte con Dios sobre el futuro de los israelitas, y como resultado de esa disputa, se despertó una mañana y descubrió que su país estaba lleno de ranas: ranas viscosas y malolientes saltando por todas partes.
Era un problema sumamente serio. No hablo de una rana o dos en el jardín. Había ranas en todas partes. Había ranas en las camas y sobre las mesas. Había ranas viejas y grandes en los hornos, ranas en la masa del pan y en el agua potable, ranas en el pelo, ranas en lugares que uno no quisiera para nada encontrar.
Entonces Dios hizo algo: envió a Moisés a preguntarle a Faraón: «…Dígnate indicarme cuándo debo orar por ti, por tus siervos y por tu pueblo, para que las ranas se aparten de ti y de tus casas…».
¿Sabes cómo contestó Faraón?
«Mañana».
¿Te lo imaginas? Él pudo haber dicho: “¡Ahora mismo!”. Pero en cambio, decidió que pasaría una noche más entre las ranas.
Tu podrías decir: “Ésa es la cosa más tonta que jamás haya oído. ¿Por qué diría mañana?”. No lo sé. Probablemente por la misma razón que tú quieres esperar hasta mañana para ser salvo, sano o próspero.
Observa que, cuando Moisés le hizo a Faraón esa pregunta y él respondió: “Mañana”, Moisés dijo: «Así se hará, tal y como lo has dicho, para que sepas que no hay dios como el Señor nuestro Dios.» (Éxodo 8:10).
Déjame preguntarte esto: ¿Por cuánto tiempo permitirás que ese problema te atormente? ¿Cuándo te desharás de las ranas en tu vida? ¿Te das cuenta de que estarán ahí mientras tú las dejes? Las ranas se quedarán ahí hasta que tomes la decisión de acudir a la Palabra de Dios y echarlas.
¿Por qué no lo haces hoy mismo?
Lectura bíblica: Éxodo 8:1-13© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Pero el que se une al Señor, es un espíritu con él».
(1 Corintios 6:17)Una vez escuché que un gran hombre de Dios, al ponerse su traje, se miraba en el espejo y decía: “Traje, dondequiera que vayas, Dios va dentro de ti”. Él estaba diciendo la verdad. Si te has unido a Dios al recibir a Jesús como tu Señor, a dondequiera que vayas hoy, ¡Dios también irá!
Como creyentes, necesitamos ser más conscientes de esa realidad. Debemos entrenarnos para ser siempre conscientes de que Dios está dentro de nosotros: hablándonos, enseñándonos, aconsejándonos, dándonos poder y llenándonos de Sí mismo.
Necesitamos recordar continuamente que somos un espíritu con Él. Eso significa que cada vez que enfrentemos un problema o que un espíritu maligno trate de influir en nosotros o estorbar nuestra vida, Dios también lo enfrenta. Cuando nos encontramos en situaciones difíciles, Dios también las enfrenta, y ¡Él ya las ha vencido!
Permíteme animarte a que cuando te vistas hoy, te mires en el espejo y declares: “Yo estoy unido al Señor y he llegado a ser un espíritu con Él. Cuerpo, adondequiera que vayas hoy… Dios también va. Dios está dentro de ti. El poder de Dios reside en tu interior. La sabiduría de Dios está en ti. La victoria de Dios mora en ti”.
Repítete a ti mismo eso todos los días―muchas veces al día. Sigue haciéndolo hasta que empieces a cultivar el hábito de pensar de esa manera. Crece en el conocimiento de la verdad de que ¡Dios vive dentro de ti!
Lectura bíblica: 1 Corintios 6:17-20© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es vida y paz».
(Romanos 8:6)Si te dieran a escoger entre la vida y la muerte, ¿cuál escogerías? La respuesta parece obvia, pero en realidad no lo es.
Elegir la muerte no significa saltar del puente más cercano; es mucho más sutil que eso.
La Biblia dice que ocuparse de la carne y enredarse en el mundo es muerte. La Biblia también dice que la Palabra de Dios es vida: «Hijo mío, presta atención a mis palabras… Ellas son vida…» (Proverbios 4:20-22).
Ocuparse del mundo es muerte. Ocuparse de la Palabra es vida.
En Lucas 10, hay una historia que ilustra muy bien este principio: Es la historia de María y Marta. Quizás tú la recuerdas. María estaba sentada a los pies de Jesús oyéndolo enseñar mientras que Marta, muy afanada, estaba en la cocina preparando el almuerzo para todos.
Por fin, Marta no soportó más. «…Se acercó a Jesús y le dijo: «Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje trabajar sola? ¡Dile que me ayude!» Jesús le respondió: «Marta, Marta, estás preocupada y aturdida con muchas cosas. Pero una sola cosa es necesaria. María ha escogido la mejor parte, y nadie se la quitará.»» (Lucas 10:40-42).
María había dejado todo a un lado para oír la Palabra. Pero Marta había dejado que los asuntos de la vida, aparentemente importantes, tomaran prioridad sobre la Palabra. Había elegido la muerte en lugar de la vida.
¿Ves lo fácil que es caer en esa trampa?
Podrías decir: “Pero, hermano Copeland, si yo no pasara todo mi tiempo atendiendo los asuntos de la vida, terminaría fracasando”.
¿De veras? Marta probablemente pensó lo mismo. Probablemente pensó que si no preparaba el almuerzo para toda esa gente, pasarían hambre. Pero no hubiera sido así. Jesús había alimentado milagrosamente a multitudes, y Él podía hacerlo otra vez en la casa de Marta. Ella pudo haberse sentado a los pies de Jesús y haber disfrutado de un banquete costeado por Dios.
No cometas el mismo error que Marta. No te enredes tanto en los asuntos de la vida para que no escojas, por descuido, la muerte. Decide poner la Palabra en primer lugar. ¡Escoge la vida!
Lectura bíblica: Romanos 8:5-13© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Más bien, acuérdate del Señor tu Dios, porque él es quien te da el poder de ganar esas riquezas, a fin de confirmar el pacto que hizo con tus padres, como en este día».
(Deuteronomio 8:18)¿Cuál es el propósito de Dios al hacer prosperar a Su pueblo? ¿Será para que tengamos televisores más grandes o para que compremos casas y automóviles más lujosos?
No, ¡es para que confirmemos el pacto de Dios en la Tierra y para que ayudemos a los necesitados!
Algunas personas me han dicho: “Bueno, hermano Copeland, el ministerio de Jesús era de escasos recursos y a Él le iba muy bien”. Eso es ridículo. En todo el Antiguo Testamento Dios le prometió bendiciones materiales a cualquiera que anduviera perfecta y rectamente delante de Él. Si Dios no hubiera bendecido a Jesús económicamente, habría incumplido Su propia Palabra.
Jesús no fundó ningún imperio material para sí. Pero eso no significa que Él era pobre, sino que fue la persona que más ha dado en toda la historia pasada, presente y futura del mundo, y ya es hora de que empecemos a seguir Su ejemplo.
Cuando comencemos a dar y a ayudar materialmente a los necesitados, tendremos mayores probabilidades de ganar sus corazones.
¿Qué piensas que le sucedería al corazón de una nación hambrienta cuando llegue un avión 747 lleno de alimentos, ropa y suministros médicos en el Nombre y por el amor de Jesús? El corazón de esas personas se enternecerá y estarán más dispuestas a oír lo que tengamos que decir acerca de Jesús.
Jamás permitas que nadie te diga que está mal el querer prosperar. Por el contrario, es malo para ti que no quieras prosperar, cuando esa prosperidad puede representar la diferencia entre el cielo y el infierno para millones de personas.
Olvídate de tus propias e insignificantes necesidades. Aumenta tu visión y proponte dar para ayudar a los que están en necesidad y para confirmar el pacto de Dios en la Tierra. Mantente firme en la fe y prepárate para disfrutar la mayor prosperidad que jamás hayas tenido en tu vida.
Lectura bíblica: Deuteronomio 8:11-18© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Luego llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: «Si alguno quiere seguirme, niéguese a sí mismo, tome su cruz, y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá, y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará»
(Marcos 8:34-35)Cuando Jesús dijo esas palabras, no sólo estaba dándonos la receta para ir al cielo, sino también la receta para vivir una vida de excelencia aquí, en la Tierra.
Hay una vida mejor para vivir aquí en este mundo. Pero para entrar en ella, debemos abandonar la manera en que estamos acostumbrados a vivir. Quizás tengamos que dejar las cosas a las cuales hemos estado aferrados y, a cambio, dedicarnos a hacer aquellas que Dios quiere que hagamos.
Eso hizo Jesús. Él no vivió para Sí mismo. Jesús vivió para Dios en su totalidad. Él hizo sólo lo que el Padre le dijo que hiciera, y vivió en victoria total.
Es tiempo de darnos cuenta de que nacer de nuevo no es algo que hacemos tan sólo para escapar del infierno. Nuestro propósito debe ser agradar a Dios, dar nuestra vida con el fin de cumplir Sus deseos, ser Su tesoro especial en la Tierra y hacer lo que Él quiere que hagamos. Nuestra mayor prioridad debe ser rendirnos a Él, vivir en comunión con Él y estar en oración el suficiente tiempo para que podamos oír Su voz y después obedecerle.
Sólo cuando hagamos esas cosas nos sentiremos realizados y podremos vivir la vida de excelencia que hemos anhelado.
Lectura bíblica: Hechos 20:7-24© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Hermanos, yo no pude hablarles como a personas espirituales sino como a gente carnal, como a niños en Cristo. Les di a beber leche, pues no eran capaces de asimilar alimento sólido, ni lo son todavía, porque aún son gente carnal. Pues mientras haya entre ustedes celos, contiendas y divisiones, serán gente carnal y vivirán según criterios humanos»
(1 Corintios 3:1-3)Los celos, las contiendas y las divisiones habían hecho a los cristianos de Corinto volver al estado natural, o carnal, en que estaban antes de haber nacido de nuevo. Esto había impedido su crecimiento espiritual de tal forma que no podían entender lo que el apóstol Pablo quería enseñarles.
Satanás ha enviado hoy ese mismo espíritu de disensión entre nosotros, porque sabe que una casa dividida contra sí misma no permanecerá. También sabe que si todos nos unimos en fe, llegaremos a la estatura de la plenitud de Cristo Jesús (Efesios 4:13). Por ese motivo, él ha encargado a un espíritu de contienda que opere en nuestra vida personal, en la vida de nuestras iglesias, en nuestra vida social y en nuestros hogares. El enemigo se propone hacer lo mismo que hizo en Corinto: despertar celos, contiendas y divisiones para detener nuestro crecimiento espiritual.
Pero no debemos permitir que ese espíritu nos gobierne. Al contrario, Pablo nos dice que: «…profesemos la verdad en amor y crezcamos en todo en Cristo, que es la cabeza» (Efesios 4:15).
Compara las siguientes frases: para que profesemos la verdad “en amor”, con “celos, contiendas y disensiones”. Son diametralmente opuestas, ¿correcto? Tú no puedes hacer ambas cosas a la vez. Hablar la verdad en amor te hará crecer; pero pelear y apartarte te hará volver a la inmadurez.
No dejes que satanás detenga tu crecimiento espiritual al ceder al espíritu de división. Por el contrario, habla la verdad en amor y “¡crece en todo en Cristo!”.
Lectura bíblica: Santiago 4:1-11© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides ninguna de sus bendiciones! El Señor perdona todas tus maldades,
y sana todas tus dolencias. El Señor te rescata de la muerte, y te colma de favores y de su misericordia. El Señor te sacia con los mejores alimentos para que renueves tus fuerzas, como el águila».
(Salmos 103:2-5)¿Existe en realidad un propósito divino tras las cosas malas que te suceden? ¿Es posible que tus enfermedades y calamidades sean parte del plan de Dios para tu vida?
Antes de que puedas empezar a recibir la sanidad y el poder liberador de Dios, debes saber la respuesta a esas preguntas y aclarar ese asunto de una vez por todas. Si tienes alguna sospecha de que Dios es la fuente de tus tragedias, entonces no podrás creer que Él pueda librarte de tus dificultades. Tu fe estará paralizada porque pensarás que si evitas esas cosas, estarás oponiéndote a la voluntad de Dios.
Para que puedas recibir todos los beneficios que Dios desea darte, debes estar de acuerdo con que Él es un Dios bueno. Debes creer que la voluntad de Dios para ti es la salud, no la enfermedad; la prosperidad, no la pobreza; la felicidad, no la tristeza―¡el 100% del tiempo! El Salmo 103 es suficiente para demostrarlo. Pero si no es suficiente para convencerte, también hay muchos otros. Por ejemplo, Salmos 136:1: «Alabemos al Señor, porque él es bueno! ¡Su misericordia permanece para siempre!».
Si las tradiciones religiosas te han privado de la bondad de Dios, si te han enseñado que Él permite dificultades en la vida para enseñarte algo, empieza hoy a desechar esas tradiciones y reemplázalas con la verdad. Lee la Biblia y deja que Dios mismo te diga por medio de Su Palabra que Él es el Dios que te sana (Éxodo 15:26). Escudriña las Escrituras y descubre por ti mismo la verdad de que Dios es misericordioso (Salmos 86:5), bondadoso (Jeremías 9:24) y compasivo (Salmos 145:8).
Rechaza las dudas y abre tu corazón para recibir la verdad acerca de tu Padre celestial. Es la única cosa que podrá hacerte verdaderamente libre.
Lectura bíblica: Salmos 89:1-28© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Nadie tiene mayor amor que éste, que es el poner su vida por sus amigos»
(Juan 15:13)Con frecuencia pensamos que dar nuestra vida por alguien significa morir. Eso es lo que hizo Jesús. Él nos amó tanto que dio Su vida y tomó nuestro lugar en la cruz para que tuviéramos vida.
Pero ahora, Él nos pide que demos nuestra vida de una manera diferente. Nos pide que mostremos nuestro amor hacia los demás no muriendo por ellos, sino viviendo para ellos.
¿Qué significa eso exactamente?
A veces significa emplear nuestro tiempo en oración e intercesión por alguien. Otras veces implica darnos a nosotros mismos con amor y comprensión. Muchas veces significa despojarnos de nuestros deseos egoístas y proveer para las necesidades de otros.
Romanos 15:1 lo explica de esta manera: «Así que, los que somos fuertes debemos soportar las flaquezas de los débiles, en vez de hacer lo que nos agrada».
Cuando das tu vida, estás viviendo para agradar a Dios, no para agradarte a ti mismo; y tu vida está siendo guiada por el amor de Dios. Si el amor te dirige a tu vecino, tú lo sigues. Cuando el amor te llama a interceder por alguien en necesidad, lo haces.
Decídete hoy a dar tu vida, y a escoger la vida de amor. Declara:
“Padre, en el nombre de Jesús, veo en Tu Palabra que estuviste dispuesto a entregarte a Ti mismo en la persona de Tu Hijo a toda la humanidad. Entiendo que como Jesús es el Señor de mi vida, yo también estoy llamado a entregarme a los demás. Hoy decido aceptar ese llamado. Daré de mi tiempo, compartiré de Tu amor, seré fuerte y ayudaré a los débiles. Estoy dispuesto a ser Tu instrumento para que los demás puedan conocer la vida abundante que Tú das. Señor, Tú me has amado con el amor más grande que pueda existir. Ahora considero un privilegio compartir ese amor con los demás. Te lo agradezco, en el nombre de Jesús. Amén”.
Lectura bíblica: Gálatas 5:22-26, 6:1-3© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Por lo tanto, no pierdan la confianza, que lleva consigo una gran recompensa. Lo que ustedes necesitan es tener paciencia; para que, una vez que hayan hecho la voluntad de Dios, reciban lo que él ha prometido darnos»
(Hebreos 10:35-36)La mayoría de nosotros tenemos una idea errónea acerca de la paciencia. Pensamos que es algo que nos ayudará a sufrir el fracaso con abnegación, pero según estos versículos, ¡la realidad es que la paciencia nos pondrá en el camino al éxito!
La paciencia, (o el ser constante de manera consistente) es la fuerza gemela de la fe. Ambas trabajan para que las promesas de Dios se cumplan en tu vida.
Por ejemplo, supongamos que necesitas trabajo. Entonces puedes ir a la Palabra y leer que Dios promete suplir lo que necesitas y que Él se deleita en la prosperidad de Sus siervos. Una vez que ves esas verdades, la fe cobra fuerza y empiezas a gritar: “¡Aleluya, tengo el trabajo que necesito!”
Pero ¿qué sucede con esa fe si mañana vas a tres entrevistas de trabajo, y no tienes éxito en ninguna? Ahí es cuando la paciencia debe entrar en acción y debes tomar la decisión de ser constante, actuando como si nada hubiera cambiado.
La verdad es que, si basaste tu confianza en la Palabra de Dios, nada ha cambiado. Lo que la Palabra dice hoy es exactamente lo que decía ayer. Por lo tanto, si pones la paciencia en acción, ¿sabes lo que dirás después de esas tres entrevistas sin éxito? Dirás: ¡Aleluya, tengo el trabajo que necesito!, así como lo habías declarado antes.
Como verás, la fe le abre la puerta a la promesa de Dios, y la paciencia la mantiene abierta hasta que esa promesa se cumple.
¿Tienes enfocada tu fe en alguna promesa de Dios por la cual has estado esperando por algún tiempo? No dejes que la demora te desaliente. Activa la paciencia. La Palabra garantiza que recibirás tu recompensa.
Lectura bíblica: Hebreos 6:10-15© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«El corazón del rey se bifurca como los ríos, pero en manos del Señor sigue los planes divinos».
(Proverbios 21:1)¡Piensa en ese versículo por un momento! Dios se ha reservado el derecho de revocar, si fuera necesario, la voluntad del gobernante de una nación para que el pueblo del Señor sea gobernado de acuerdo con Su voluntad. Es más, Dios oirá la oración de cualquier gobernante por más impío que éste sea. Si Él oyó la oración del rey Nabucodonosor, créeme, eso quiere decir que Él oirá la oración de cualquier otro gobernante.
Nabucodonosor era el rey de Babilonia. Era un soberano impío de una nación impía. Él había llevado cautivos a muchos de la tierra de Judá, y algunos de ellos habían llegado a ser sirvientes suyos. Entonces Dios comenzó a tratar con él al respecto. Una y otra vez Dios le advirtió que perdería la razón, si no ponía en orden su vida.
Y, efectivamente, la perdió por completo. Nabucodonosor estuvo sin uso de razón por varios años.
Entonces, un día clamó a Dios y Él oyó su clamor. A pesar de que era el rey pagano de una nación pagana, Dios intervino varias veces en la vida de Nabucodonosor y le oyó cuando al fin clamó por ayuda. ¿Por qué? Porque el pueblo de Dios estaba bajo su dominio.
Ese principio puede aplicarse hoy. Si abrimos el camino por medio de la oración, Dios empezará a tratar con nuestros gobernantes.
Si nos humillamos y oramos, Dios hará cesar la injusticia y la corrupción que existen en nuestro país o en cualquier otro país. Dios puede transformar los corazones de todos los que gobiernan para que el pueblo del Señor sea gobernado con justicia.
¡Hoy mismo proponte orar por los que están en autoridad!
Lectura bíblica: Daniel 4:1-37© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Y Yo haré [Yo mismo otorgaré] cualquier cosa que pidan en Mi Nombre [que representa todo lo que SOY], para que el Padre sea glorificado y exaltado en (y a través) del Hijo»
(Juan 14:13, AMP)En el nombre de Jesús. Esta frase es más que unas cuantas palabras que decimos para finalizar nuestras oraciones. Todo lo que Dios es y hace, está contenido en el nombre de Jesús. En la versión amplificada de la Biblia, leemos que cuando pedimos en el Nombre de Jesucristo, estamos presentando nuestras peticiones al Padre basados en todo lo que Jesús es. Por esa razón, puedes confiar en que tus peticiones serán concedidas―no porque seas digno, sino porque Jesús es digno.
Es más, el Nombre de Jesús es superior a cualquier otro nombre. En Filipenses 2:9-10, el apóstol Pablo nos dice: «Por lo cual Dios también lo exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra».
A pesar de todo lo que la Palabra de Dios dice acerca del poder del Nombre de Jesús, la mayoría de los creyentes no parecen ponerle demasiada atención. Oran en el Nombre de Jesús, pero luego dicen: “A lo mejor Dios conteste mi oración”. No se dan cuenta de que sería suficiente creer que el Nombre de Jesús conlleva toda la influencia necesaria para garantizar que tus oraciones serán contestadas.
Hasta permiten que el lenguaje religioso les prive del poder de usar ese nombre. Yo he oído a muchos creyentes, bien intencionados, terminar su oración con las palabras “por el amor de Jesús”. Pero Jesús no dijo que oráramos por Su amor; Él dijo que oráramos en Su nombre.
Yo mismo solía cometer ese error. Una noche estaba orando porque tenía dolor de estómago. “¡Oh, por el amor de Jesús —exclamé— sana mi estómago!”
Después de repetir eso unas cuantas veces, el Señor habló a mi corazón: Espera un momento. ¿A quién le duele el estómago aquí, a ti o a mí?
“A mí”, le respondí.
Luego continuó de forma muy clara: En ese caso, ora por el amor de tu estómago, ¡en Mi nombre!
El Nombre de Jesús. Escudriña la Palabra para que en realidad conozcas el poder y la autoridad que tiene ese Nombre, y menciónalo siempre cuando ores. Deja de tener la vaga esperanza de que quizás Dios te conteste y empieza a creer con toda confianza que Él hará que toda situación de tu vida le rinda honor a ese Nombre glorioso.
Lectura bíblica: Juan 16:13-24© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Al que no cometió ningún pecado, por nosotros Dios lo hizo pecado, para que en él nosotros fuéramos hechos justicia de Dios»
(2 Corintios 5:21)Cuando naciste de nuevo, no naciste a medias, ni fuiste hecho medio justo o un cuarto de justo. Fuiste hecho la justicia de Dios en Cristo Jesús. Tú fuiste hecho un coheredero con Él. Según la concordancia Strong, la palabra coheredero se refiere a una igualdad personal basada en una igualdad de posesión.
Jesús murió en la cruz para darte lo que Él ya poseía, y resucitó para que tú pudieras ser creado de nuevo a Su imagen. Tú eres la victoria del Dios omnipotente. Eres más que vencedor en Cristo Jesús. Tú eres para el Padre todo lo que Jesús es. Juan 17:23 afirma que Dios te ama tanto como ama a Jesús.
Una vez que decidas aceptar ese hecho, tu vida cambiará para siempre. Ya no estarás satisfecho sin hacer nada, y dejarás de quejarte y de desear que las cosas sean diferentes. Querrás ascender a la posición de autoridad que Jesús te ha dado para tomar tu lugar legítimo al lado de Él y así aprender a hacer las cosas como Jesús las hace.
Como pueblo de Dios, somos para Él todo lo que Jesús es.
Si recibes ese mensaje, si te atreves a creerlo, si te atreves a ponerlo en práctica, tu vida será transformada profundamente: te llevará de ¡la religión a la realidad!
Lectura bíblica: Juan 17:16-26© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Pues la gracia de Dios ya ha sido revelada, la cual trae salvación a todas las personas. Y se nos instruye a que nos apartemos de la vida mundana y de los placeres pecaminosos. En este mundo maligno, debemos vivir con sabiduría, justicia y devoción a Dios»
(Tito 2:11-12)¡La gracia nos enseña! El Espíritu de gracia instruye nuestro ser interior. Deja que el Espíritu Santo de Dios te aconseje y te enseñe cómo vivir en este mundo.
Si escuchas la voz del mundo, tendrás una mente mundana, lo cual traerá muerte. Pero si sintonizas la voz del Espíritu de gracia, tendrás una mente espiritual, la cual según la Palabra de Dios, es vida y paz. Por eso, cuando el Espíritu de Dios te hable por medio de esa voz suave y apacible en tu corazón, escúchala y obedece. ¡El método de Dios siempre da resultado! Confía en Él y recuerda que Dios siempre está interesado en tu bienestar.
Quizás el Espíritu Santo esté pidiéndote que elimines alguna actividad que está absorbiendo tu tiempo y tu atención. O quizás esté instándote a levantarte un poco más temprano para orar y meditar en la Palabra de Dios. Lo que sea que el Espíritu Santo te esté diciendo que hagas, si lo cumples, te hará más fuerte en la gracia de Dios, y por consiguiente, en la bendición de Dios.
No dudes más. ¡Obedece! Si anhelas un cambio, hazlo.
Lectura bíblica: 1 Corintios 1:3-8© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Es cierto, y todo el que quiera vivir una vida de sumisión a Dios en Cristo Jesús, sufrirá persecución».
(2 Timoteo 3:12, NTV)¿Comprendes ese versículo? Pablo dijo que todos los que quieran vivir sometidos a Dios, sufrirán persecución. No sólo los súper santos, no sólo los misioneros en tierras hostiles―sino todos.
Si vas a vivir para Dios, enfrentarás persecución en algún momento de tu vida. El diablo se asegurará de eso. No te digo esto para asustarte o deprimirte, sino para que te prepares.
Cuando eres sabio en cuanto a las estrategias del diablo, a él le resulta más difícil usarlas con éxito en contra tuya, buscando que te confundas y te desvíes del camino.
En 2 Corintios 10:4 leemos que: «Las armas con las que luchamos no son las de este mundo, sino las poderosas armas de Dios, capaces de destruir fortalezas». Así que permanece armado y preparado contra los ataques de Satanás, para que cuando vengan esos ataques, no puedan detener tu vida ni te hagan bajar la guardia.
Eso es especialmente importante ahora, porque estamos viviendo en los últimos tiempos. El tiempo del diablo se acorta y él está desesperado. Él hará todo lo posible para frenar a la Iglesia. Pero Jesús dijo que las puertas del infierno no prevalecerán contra ella.
Recuerda que cuanto más crezcamos para ser como Jesús y cuanto más la gloria de Dios se revele en nuestra vida, más grande será la amenaza para el reino de Satanás. Jesús declaró: «Regocíjate y alégrate en este tiempo tan maravilloso, anímate y salta de gozo, porque tu recompensa en el cielo es rica, grandiosa, fuerte, intensa y abundante» (Lucas 6:23, AMP).
Por lo tanto, cuando la persecución venga (y no hay duda de que vendrá), alégrate y gózate. Acepta la solución de Jesús y comienza a saltar y alabar a Dios. No hay posibilidad de que la persecución te perjudique si haces eso. Yo lo he hecho y me ha dado resultado.
Lectura bíblica: Hechos 6:1-15© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«El que habita al abrigo del Altísimo y se acoge a la sombra del Omnipotente, dice al Señor: «Tú eres mi esperanza, mi Dios, ¡el castillo en el que pongo mi confianza!» El Señor te librará de las trampas del cazador; te librará de la peste destructora»
(Salmos 91:1-3)¿Será posible vivir libre de temor en este mundo tan peligroso e incierto? ¡Sí, definitivamente es posible! Porque la protección es parte de las promesas de Dios.
Pero no es una promesa para cualquiera, sino para quienes se acogen a la sombra del Señor. Acoger significa habitar o residir habitualmente en un lugar. Acogerse bajo la sombra del Omnipotente significa estar en constante unión con Él, guardando Su Palabra y obedeciendo Su voz. Los que se acogen al Señor, pueden vivir sin temor de lo que el diablo pueda hacer.
Sin embargo, permíteme aclarar algo: La promesa de protección de Dios no garantiza que el diablo te dejará tranquilo. Significa que Dios te dará la salida cada vez que el diablo te ataque.
Si tienes temor de los peligros a tu alrededor, pasa más tiempo en la Palabra y en oración hasta que tu confianza en Dios venza tu temor. Busca al Señor hasta que te acojas bajo la sombra del Omnipotente, y no importa lo peligroso que se torne este mundo, ciertamente Dios te librará.
Lectura bíblica: Salmos 91:1-16© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Fiel es Dios, quien los ha llamado a tener comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor»
(1 Corintios 1:9)¿Sabes qué es lo que Dios quiere que hagas hoy, más que cualquier otra cosa? Él quiere que tengas comunión con Él.
Tu Padre celestial quiere que camines y hables con Él, que le cuentes las cosas de la vida y que te acerques con toda confianza a Él y seas partícipe de Su naturaleza.
Muchos de nosotros estamos tan ocupados en tratar de agradar a Dios en las cosas que hacemos que olvidamos que nuestro llamado más importante es la comunión con Él.
Así es. Dios anhela que deseemos estar con Él.
Has considerado cómo se sentiría Dios si un día le dijeras: “Padre, hoy realmente no vine a pedirte nada. Ya he orado por mis necesidades y Tu Palabra dice que las suplirás conforme a Tus riquezas en gloria en Cristo Jesús. Ahora sólo deseo estar contigo. Si hay algo que quisieras decirme, estoy dispuesto a escucharte, y cualquier cosa que vea en Tu Palabra, la pondré en práctica en mi vida”.
¿Por qué no le dices eso al Señor hoy mismo? Él está esperando tener comunión contigo.
Lectura bíblica: 1 Juan 1:1-7© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«Jesús les dijo: «Porque ustedes tienen muy poca fe. De cierto les digo, que si tuvieran fe como un grano de mostaza, le dirían a este monte: “Quítate de allí y vete a otro lugar”, y el monte les obedecería. ¡Nada sería imposible para ustedes!»
(Mateo 17:20)Una vez alguien dijo que la razón por la cual yo vivía como lo hago es porque tengo una “fe especial”. Pero sabes, eso en realidad no es cierto. Yo no tengo una fe especial. Dios me ha dado la misma medida de fe que te ha dado a ti y a todo creyente. La única razón por la cual mi fe parece dar más resultados es porque la pongo en práctica.
Si has estado viviendo a la sombra de una montaña, esperando que Dios te dé cierta clase de fe especial, haz un cambio hoy mismo. Empieza a poner en práctica la medida de fe que ya tienes para remover los obstáculos espirituales, físicos, psicológicos y económicos que Satanás te ha impuesto.
En Romanos 12:3 leemos que Dios le ha dado a cada persona una medida. ¡Créele! Da ese paso de fe, y di: “Padre celestial, te doy gracias porque por la fe en Jesucristo me has hecho partícipe de Tu naturaleza de Tu Espíritu. Estoy muy agradecido por la medida de fe que me ha sido dada como creyente. Hoy tomo la decisión de caminar en esa fe y de ponerla en práctica en mis circunstancias. Me comprometo a vivir según la fe que mueve montañas, pues sé que sin fe es imposible agradarte, Señor” (Hebreos 11:6).
“Al sembrar esta semilla de fe y regarla con Tu Palabra (Romanos 10:17), confío en que crecerá y moverá montañas en mi vida y en la vida de las personas por quienes intercedo”.
“Gracias, Padre, porque al hacer esto, nada me será imposible. En el nombre de Jesús, Amén”.
Lectura bíblica: Lucas 8:41-56© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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«El mal persigue a los pecadores, pero los justos son premiados con el bien»
(Proverbios 13:21)Satanás nos ha mantenido con una mentalidad de pobreza por tanto tiempo que es difícil entender cuán intensamente Dios desea prosperarnos―a pesar de que Él nos ha demostrado su deseo de hacerlo una y otra vez.
Por ejemplo, considera a Abraham. Dios lo hizo extremadamente rico. En Génesis 13:2, dice que era rico en ganado, en plata y en oro.
Luego, por supuesto está Salomón. La Biblia dice que él sobrepasó a todos los reyes de la Tierra en riquezas y en sabiduría.
Job, el siervo de Dios, poseía tanta fortuna que era considerado el más respetado de todos los hombres del oriente. Eso fue antes de que Satanás lo hiciera sufrir. Después, Dios lo bendijo con más del doble de lo que Satanás le había quitado.
Ahora, el problema radica en que la mayoría de los creyentes de hoy día se asustan al pensar en la gran abundancia que Dios les dio a esos hombres. Se asustan porque creen que esa clase de riquezas podría destruir sus vidas.
Dios dice: «la prosperidad de los necios los echará a perder» (Proverbios 1:32, RVR1960).
Eso no quiere decir que debes evitar la prosperidad. ¡Eso quiere decir que debes evitar ser un necio!
Te reto a que esta semana leas el libro de Proverbios y descubras lo que Dios dice acerca de las características del hombre necio. Pídele al Espíritu Santo que examine tu corazón. Si ves que te has comportado como los necios en algunas cosas, arrepiéntete y toma la decisión de no volver a caer en esa trampa.
Deja que la Palabra de Dios te inspire a dejar toda la necedad en el pasado y que avive tu fe en tu interior para que pueda salir y recibir aquello que como hijo redimido del Dios viviente, tienes derecho a recibir―no la maldición de la pobreza, sino ¡la bendición de la prosperidad!
Lectura bíblica: Génesis 15:1-6© 1997 – 2019 Eagle Mountain International Church Inc., también conocida como Ministerios Kenneth Copeland / Kenneth Copeland Ministries. Todos los derechos reservados.
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